EL ARTE DEL BUEN MORIR….Y DEL BUEN VIVIR

EL ARTE DEL BUEN MORIR….Y DEL BUEN VIVIR

Estos días, una muy buena AMIGA, y lo escribo con mayúsculas porque así siento mi vínculo con ella, está compartiendo conmigo un momento de su vida y de la vida de su padre intenso e inigualable a cualquier otro.

Es un momento que me conecta con una experiencia de mi vida, me atrevo a decir, que más a marcado mi búsqueda personal a día de hoy.

El padre de mi amiga es un hombre mayor y está en el hospital, con su salud muy delicada. Mi amiga es un ser humano MARAVILLOSO, con un gran recorrido y experiencia vital y está acompañando a su “aita”, como ella lo nombra con tanto amor (mi amiga es del País Vasco y allí en euskera “papá” se dice “aita”), desde una amabilidad y una conciencia, para mí, admirables, intentando aceptar el momento e intentando vivir el aquí y el ahora con lo que conlleva.

Gracias a que ella lo está compartiendo conmigo, yo estoy teniendo la oportunidad de seguir “sanando” esa experiencia que os he mencionado antes.

Hace algo más de 4 años que mi padre murió y en aquel momento la vida me dio la oportunidad a mí de acompañarle en sus últimos días. Lo hice, sin cuestionármelo en absoluto. Viajé de Zaragoza a Vitoria a visitarle al saber que estaba ingresado, en principio sin pronóstico grave y en cuanto abrí la puerta de la habitación donde estaba y le ví, supe que era su adiós, que se iba ya, que era cuestión de días. Lo tuve muy claro, ¿cómo lo supe? no tengo ni idea, pero lo supe y desde esa certeza decidí estar ahí presente.

En mi caso y en aquel momento, aquella certeza no iba acompañada de la conciencia suficiente para poder sostener y acompañar aquella situación desde el amor, el respeto y la amabilidad. Mi acompañamiento en aquel momento fue más bien desde un “tengo que estar” y desde una angustia y ansiedad que aún recuerdo muy duras.

Aquella experiencia, tal como se dio para mí, me condujo a una etapa de profunda crisis personal y existencial en la que llegué a  sentirme muy muy muy perdida y gracias a la cual, decidí iniciar una búsqueda incansable para poder encontrar un sentido a todo lo que había vivido aquellos días.

Vivir la transición de mi padre de esta vida a lo que sea que viene después, forma parte de la persona que hoy soy. Y desde ahí, os quiero compartir este video de Enric Benito que otra de mis grandes amigas me compartió hace unos días.

¿Y para qué? Desde mi experiencia personal, yo siento que el sufrimiento (que no tristeza ni dolor) está alimentado por la ignorancia, por la falta de conocimiento y de conciencia y yo viví el acompañamiento a mi padre desde una profunda ignorancia a lo que supone el “proceso de morir de un ser humano”. Yo siento que la muerte, al igual que el nacimiento, forman parte de la vida e igual de importante y de trascendental para la persona es el modo en el que nace como lo es el modo en el muere.

 

 

 

 

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